Taller de telar azteca en Lanzarote: mi experiencia personal

En febrero de 2014 tuve la oportunidad, a través de la Asociación Milana, de empezar a trabajar con personas en riesgo de exclusión. Cuando me ofrecieron impartir un taller de “Telar azteca o maya” en la Comunidad Terapéutica de Zonzamas y el Centro Penitenciario de Lanzarote, no me lo pensé dos veces: sería una oportunidad extraordinaria; dos meses después puedo afirmar que es un oportunidad extraordinaria. ¿Por qué? En este taller puedo aunar dos intereses: de una parte, la artesanía, la cochinilla, el telar azteca, trabajos donde la creatividad se une a la rentabilidad para intentar fomentar el cultivo de la cochinilla de Lanzarote y su posterior uso en productos locales; de otra parte, el trabajo con personas en riesgo de exclusión, con graves problemas, pero con una grandísima ilusión por ampliar sus conocimientos.

Telar azteca. Susana L. Pulido. Lanzarote

El inicio del Taller es lo que más me gusta, todos los alumnos y alumnas, me miran con caras escépticas preguntándose cómo van a conseguir crear una bufanda de una madeja de lana con un telar tan pequeñito y un punzón. La primera hora es de preguntas continuas, una vez conocen el método pierdo, metafóricamente, a mis alumnos. Se sabe el momento exacto en que dominan la técnica: dejan de hablar e inician un ritmo frenético para intentar acabar la bufanda en una tarde, y muchos los consiguen. A partir de aquí empiezan o empezamos a divagar sobre cómo podemos hacer otros puntos, sacar otros colores de cochinilla. Y ahí, en ese momento, ya sé que desde la Asociación hemos tenido éxito: una tarde de concentración en crear una pieza de artesanía única, con unos colores únicos también, obtenidos a través de la transformación de la cochinilla de Lanzarote.

El telar azteca o maya no es muy conocido, pero en el último año ha suscitado un gran interés. Su origen no está definido: tradicionalmente se ha creído que provenía de Latinoamérica, aunque parece ser que se origina en España y se denomina “maya” de “mallado” o “tejer malla”, es decir, punto elástico. De ahí la confusión en su origen.

En cuanto a su uso es bastante mecánico, al entender la técnica de tejido se hacen repeticiones de punto que no tienen una mayor dificultad y que dan lugar a obras muy bien terminadas.

Este proyecto me ha dado otra gran oportunidad, trabajar con artesanas de la isla. Personas entusiastas que van más allá de lo que les enseño, creando nuevos puntos y haciendo mezclas de texturas y colores. Horas apasionantes donde todo es posible.

Ahora sólo me queda agradecer a la Asociación Milana y a la Consejería de Bienestar Social del Cabildo de Lanzarote la oportunidad, al personal y alumnado de la Comunidad Terapéutica de Zonzamas y del Centro Penitenciario de Lanzarote su gran interés en este proyecto. Y por supuesto, a las artesanas.

Susana López Pulido     – susanalpulido@gmail.com –

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